miércoles, 6 de enero de 2010

A las 7

No podría decir que esto sea un cuento, mucho menos un poema o algo por el estilo, simplemente lo llamare fragmento, quiero compartirlo con ustedes, ya tenia rato queriendo escribir algo con esta experiencia, para mi significa mucho, esta basado en hechos reales, hechos de ensueño. hechos que me pasaron y me hicieron sentir como una niña otra vez y eso fue lo que me motivo a escribirlo. Espero que sea de su agrado.

Y a ti, a ti te veo a las 7!

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¿De que forma seria mas sencillo poder explicar lo que te pasa?
Simplemente hay una manera de hacerlo, y esa manera es solo diciéndolo.

Tienes algo tan peculiar, algo extraordinario algo que, ventaja o no, es imposible de cambiar.
Claramente tu me lo advertiste, claramente fue algo de lo cual yo estaba enterada y no te reprocho el hecho de que sea así, al contrario, creo estar agradecida de poder "comenzar de nuevo" todos los días junto a ti, y de eso yo me encargo.

Fue cuando nos conocimos, fue el instante mismo en que mis ojos se clavaron en los tuyos, en que mi corazón estaba tan exaltado que parecía quererse salir de mi pecho en ese mismo momento. Fue, cuando te acercarte y me tapaste los ojos y mas que taparlos, quitaste una venda que los cubría, una venda que no me permitía ver que ahí estabas tu, y que por fin habías llegado.

Fue una extraña situación, fue como estar en un museo sentada en una banca de esas como las del templo, observando fijamente y sin parpadear un estante grande, enorme, altísimo de libros importantes, (y si que eran importantes por que hasta tenían postes de protección) así fue como se sintió conocerte, como se sintió tenerte de sorpresa.

Y bueno después de todo ese encuentro, fue como mágico el momento en el que comenzó la excursión (que de excursión no tenia nada) y entrar en esas cuatro pareces pintadas de azul cielo, fue como estar entrando en el cielo mismo, te viste al espejo, lavaste tu cara, secaste tu frente y tus mejillas con una toalla, volteaste y me miraste a los ojos, rodeaste mi cintura con tus brazos y me acercaste a ti, tan cerca que podía sentir tu pecho vibrar junto al mío.

Y después paso... ni soñando hubiese creído que era el acto mas predecible que tu lenguaje corporal me hubiera dado, para mi fue un golpe inesperado, fue un momento que una vocecilla narraba en mi mente mientras ocurría, fue tan intenso que sentí que el estomago podría venirse por mi garganta fue sin duda alguna el mejor beso que jamas me habían dado.

El tiempo se congelo en aquel beso, y cuando volvimos a la realidad me abrazaste fuertemente, sentía en tu abrazo y en ti un gran temor y una gran angustia, no entendía lo que pasaba, no entendía que te sucedía yo solamente sentía que irradiaba felicidad.

Después de quedarnos algún tiempo en silencio, sintiendo aquel abrazo, haciéndonos uno con la mirada, fue cuando te animaste hablar y fue entonces cuando no supe si reír o llorar.

"A las 7 me arrepiento, siempre a las 7 cambio de parecer y ya no se si lo que tuve va a ser lo que quiero... es involuntario y puede que mañana a las 7 ya no quiera esto aunque hoy sea lo único que desee"

Con tu voz temblando y sus manos frías sostuviste mi cara y la besaste, tus ojos (al igual que los míos) se inundaron de lagrimas y fue entonces cuando comprendí uno de los principales motivos por los cuales yo existía.

"No importa, podría pasar el resto de mi vida convenciendo a las 7 de que esto vale la pena"
Te abrace fuerte, sonreíste y nos besamos nuevamente.

Ahora vivo esperando con ansias las 7, ya no temo, al contrario, ahora busco nuevas formas de demostrarte por que vale la pena seguir luchando por esto, por que a las 7 somos nuevos, por que a las 7 siempre a las 7 volverás a amarme de nuevo.

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